Nervios. Sugerencia de palabras, de miradas, de alcohol y de ansiedad. Conforme más avanza el tiempo, más ganas tengo de todo, tenerlo todo, absorberlo todo, en mi cuerpo y en la mente. No retener nada, destruirlo todo, volver a empezar con nueva vitalidad creadora.
Más, más y más. Ni un espacio, ni un segundo para la fatiga. La madrugada no es el final. Tampoco lo es el cuerpo. ¿y qué más da, si lo que quiero es ahogar mi malestar en mi voluntad vitalista?
Más, más y más. Ni un espacio, ni un segundo para la fatiga. La madrugada no es el final. Tampoco lo es el cuerpo. ¿y qué más da, si lo que quiero es ahogar mi malestar en mi voluntad vitalista?
Más vitalidad. Trabajo, explotación y deporte de masas. Electricidad y luces, fulgurante velocidad in crescendo por mis venas, por mi cerebro, hasta embriagar de nuevo mis sentidos. Lo vuelvo a querer todo, lo demando, lo exijo, quiero. QUIERO. Prisionero de mis deseos, libre para destruirlos apretando la tecla cuando lo desee, libre para dejar que me posean hasta sus últimas y nefastas consecuencias. ¿Qué más te da? Escupe tu asco y tu malestar contra los principios que sabes que te hacen sentir así.Blanco y negro, negro y blanco, blanco y negro de nuevo y dicotomía asfixiante. Sugerentes formas en la noche, apretujado, agobiado, desesperado por recuperar el control. Luces artificiales, dos centenares de almas derrochando el lado más oscuro de sus energías y yo deseando enterrarlas o desencadenarlas, hasta el final, hasta la posesión, hasta sus últimas y nefastas consecuencias.
Aforismo etílico. Crisis existencial embriagante. Las calles de Barcelona se tiñen de burbujas flotantes, negras y blancas, blancas y negras. Y es cuando, por fin, recupero el poder: en mi poder de enano, en mi poder de insignificante, tengo el camino a elegir. Nervios, sudor, tambores de resaca, elogio de la violenta realidad, de la violencia de mis pasos, de la violencia a punto de desencadenarse de nuevo. Por propia elección. Porque en realidad no quiero hacer daño. Porque en realidad quiero volver de donde no tenía que haber salido. Cuarenta y ocho horas de puro caos, de pura violencia mental. Pasada la nostalgia del avenir, superado el caos, superada la violencia, redirecciono todas sus energías destructivas y nihilistas hacia la nueva construcción de valores, de conocimientos, total, de sabiduría.
Y al final, después de todo, elijo: VIDA.
Y volvemos a cargar contra el mundo moderno. Sólo ha sido fruto de la más dulce de tus pesadillas. VIDA. Elige y crea. Crea. Construye. Energía, fuerza y temblor. VIDA. Y por fin explota todo, con resultado perfecto. VIDA.
Y al final, después de todo, elijo: VIDA.
Y volvemos a cargar contra el mundo moderno. Sólo ha sido fruto de la más dulce de tus pesadillas. VIDA. Elige y crea. Crea. Construye. Energía, fuerza y temblor. VIDA. Y por fin explota todo, con resultado perfecto. VIDA.
Ruido, ruido, ruido... que tú transformas en música. VIDA.

